¿Sabías que reproducir un fragmento de libro, digitalizar material de estudio o distribuir contenido protegido en tu institución requiere autorización? Muchas organizaciones lo hacen a diario sin saberlo. Y sin una licencia que lo respalde, ese uso es ilegal.
Qué es una licencia y para qué sirve
Una licencia es el permiso formal para usar obras protegidas bajo condiciones específicas. En el caso de Sadel, ese permiso cubre usos como la fotocopia, la digitalización, el almacenamiento en bases de datos, la reproducción y la comunicación pública de obras literarias. Permite fotocopiar o digitalizar hasta el 15% de un libro, o un capítulo completo, para el uso estrictamente individual de cada estudiante, siempre que las copias provengan de un ejemplar adquirido de forma legal.
La ley es clara: quien usa, debe contar con autorización. Una licencia es exactamente eso.
Quiénes necesitan una licencia
Si tu institución reproduce fragmentos de libros para clases, distribuye material digitalizado entre estudiantes, opera máquinas de copiado en un entorno educativo o almacena contenido protegido en plataformas internas, necesitas una licencia. Esto aplica a universidades, colegios, centros de formación técnica, empresas de copiado y bibliotecas, entre muchos otros.
Cómo funciona el sistema de licencias de Sadel
Sadel gestiona licencias colectivas en nombre de autoras, autores y editoriales nacionales e internacionales. Eso significa que en vez de negociar con cada titular por separado, tu institución acuerda con Sadel y queda cubierta legalmente de forma integral.
El objetivo de esta licencia es retribuir a quienes crean. La recaudación se distribuye entre las autoras, autores y editoriales cuyas obras fueron utilizadas, haciendo circular el valor donde corresponde.
Beneficios concretos de licenciarse
Obtener una licencia Sadel significa regularizar el uso de obras que, en muchos casos, se realiza de forma no autorizada. Pero también significa acceder a respaldo legal frente a cualquier fiscalización, contribuir directamente a quienes crean el contenido que tu institución utiliza y contar con el acompañamiento del equipo Sadel durante todo el proceso.
Y un reconocimiento que lo hace visible: el Sello Sadel. Una insignia física y digital que Sadel entrega a cada institución licenciada para certificar públicamente su compromiso con el respeto a los derechos de autor. Un distintivo que diferencia a quienes hacen las cosas bien.
Pero licenciarse es también formar parte del círculo virtuoso del ecosistema del libro: cuando las instituciones respetan y pagan por el uso de obras, autoras y autores reciben remuneración, pueden seguir creando, las editoriales pueden seguir publicando, y esto permite la generación de más intelectuales y pensamiento crítico para toda la sociedad.
A eso se suma el acceso a charlas, seminarios, acciones de colaboración y acercamiento de autoras y autores a la institución, beneficios concretos que Sadel facilita a quienes forman parte de esta red.
Licencia tu institución. Es más simple de lo que crees.
Sadel acompaña a cada institución en todo el proceso. Las licencias son de bajo costo y accesibles para instituciones de cualquier tamaño. Si tienes dudas sobre cómo licenciarte, sobre las tarifas o qué cubre una licencia, contáctanos.
Al licenciar tu institución, te sumas al estándar de las universidades de Alemania, Francia y Reino Unido, referentes mundiales en el respeto a los derechos de autor. Cada licencia es una señal concreta de que la cultura tiene valor, y de que ese valor le pertenece a quien la crea.
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