- El crecimiento de la inteligencia artificial en la educación superior plantea riesgos y oportunidades para el derecho de autor y el resguardo de obras protegidas.
- Esta semana, también hubo anuncios del gobierno australiano para avanzar en la regulación de la IA y un grupo de editoriales estadounidenses presentó una nueva demanda colectiva contra Google donde les acusan de infringir derechos de autor.
Desde el 1 de julio, el Copyright Clearance Center (CCC) incluyó nuevos usos en la Licencia Anual de Derechos de Autor para la Educación Superior (ACLHE) que autoriza la reutilización de obras en sistemas de inteligencia artificial para uso interno en los centros académicos, con lo que las universidades podrán generar resúmenes, entrenar chatbots, elaborar sugerencias y estrategias para fortalecer sus investigaciones.
La CCC —entidad de gestión colectiva de derechos de autor de Estados Unidos— señala en un comunicado que esta modalidad “complementa las suscripciones de las instituciones y permite a profesores, investigadores, estudiantes y el personal reutilizar contenido protegido por derechos de autor en los sistemas de gestión del aprendizaje, materiales de cursos impresos y electrónicos, reservas de bibliotecas tradicionales y reservas electrónicas, e incluso para usos internos en sistemas de IA”.
Esta autorización representa una innovación en los mecanismos de licenciamiento de la propiedad intelectual en el contexto académico.
Uso de la propiedad intelectual en plataformas de IA
Un informe de EDUCAUSE, una plataforma multilateral que promueve la tecnología en el entorno académico, realizado en 2025 y que encuestó a 1.960 universidades revela que un 47% identificó “las infracciones al derecho de autor” entre los riesgos más urgentes que supone el uso de IA en sus planteles.
A diferencia de la licencia CCC, en Chile no existen mecanismos de licenciamiento que autoricen el uso de obras protegidas en estas plataformas aun cuando las universidades están formando unidades especiales para establecer estándares para el uso de IA.
La urgente regulación de la IA en el mundo
Esta semana, el gobierno australiano anunció iniciativas de ley para garantizar la protección de escritores, artistas y periodistas sobre la propiedad y el control de sus obras, donde los titulares de derechos puedan autorizar el uso en las plataformas de IA bajo un marco legal equilibrado que otorgue una debida compensación y reconociendo el valor de sus obras.
En su discurso en la Universidad de Sydney, el primer ministro Anthony Albanese recalcó que “ninguna empresa debería utilizar libros, música, arte o noticias australianas para crear o entrenar inteligencia artificial sin el control del artista” y también presentó otras medidas para regular el consumo energético de los data centers, junto con la creación de la Oficina de Inteligencia Artificial radicada en su gabinete para liderar políticas públicas en esta materia, considerando que el uso no consentido de obras protegidas es un problema latente que ha escalado a la justicia.
También esta semana, un grupo de editoriales estadounidenses encabezadas por Hachette Booking Group, Cengage y Elsevier presentaron una demanda colectiva contra Google por el uso de obras protegidas para entrenar su modelo de inteligencia artificial generativa Gemini sin autorización de los titulares de las obras.
La denuncia sostiene que la “infracción continua” afecta a editoriales y otros grupos por la venta de libros y artículos de revistas, además de facilitar la creación de obras sustitutas. Por esto, los demandantes requirieron al tribunal que emita una orden para cesar las actividades ilícitas en las que incurre la compañía y una indemnización por los perjuicios.
Una nueva demanda que acumulan los tribunales estadounidenses contra las empresas desarrolladoras de IA por transgredir la normativa sobre propiedad intelectual y afectar a los titulares de derechos de autor.
